De este recital se pueden hacer varias lecturas.
Por un lado el mal clima impidió que la puesta en escena haya sido todo lo que debería haber sido, también obligo a bajar las pantallas lo cual dificulto bastante poder ver el escenario o lo que sucedía allí, incluso para una persona que mide 1,80 m y el sonido, aunque impecable, por momentos se lo llevaba el viento.
Pero como verán todos estos problemas son ajenos a Charly y no hay que culparlo por ello, porque van más allá de él, son problemas organizativos.
Por el otro lado estaba Charly, un Charly renovado que le puso el pecho al mal tiempo y pese a que las cosas no salieron como realmente quería, se quedo (cosa que en otros tiempos no hubiera soportado).
Puso a los 40 mil que estábamos ahí a saltar y a gritar haciéndonos olvidar que el agua nos estaba tapando. El viento, la lluvia y los rayos que impidieron un despliegue soñado de la puesta escénica, fueron los mismos que le dieron un maro épico al recital. La energía de la gente, los gritos, los saltos y los mismísimos rayos que iban al ritmo de la música envolvieron la noche del viernes en una magia sin igual. He ido a más de 50 recitales en mi vida y pocas veces vi llover lo que llovió el viernes, como tampoco vi a tanta gente emocionada por ver la recuperación de una persona. Les dejo uno de los videos del viernes para que lo puedan disfrutar sequitos en sus casas. Si quieran ver más y poder apreciar como llovió busquen las grabaciones amateurs en YouTube.
Charly gracias por todo.... Say No More es impermeable.